Día 12: Lacan - La angustia (del libro 10 - clase 8)

A partir de mi vuelta al ruedo (?) -dado que me tomé algunos días de vacaciones de resiliencia- pienso hacer recortes quizás más efectivos para estudiar y ciertamente más jugados. La idea que tengo es recortar las frases o partes más probablemente exigibles en el exámen, basandome en lo que vi del examen 2009, concluyendo que en general lo que toman son frases simples de los textos. De esta manera me quedo la lectura de hoy:

No me gustó nada el texto, me pareció una perdida de tiempo muy grande, si pueden eviten leerlo. Es mejor golpearse la cabeza contra la pared.

Jacques Lacan:
Seminario 10 - Clase 8: La angustia

Aforismo de Lacan: "La angustia no es sin objeto"

Para fijar nuestro punto de vista diré que el objeto a no debe situarse en nada que sea análogo a la intencionalidad de una noesis. En la intencionalidad del deseo, que debe distinguirse de aquélla, este objeto debe concebirse como la causa del deseo. Para retomar mi metáfora de hace un momento, el objeto está detrás del deseo.

Cita el texto de "Introducción al psicoanálisis" (32° edición) de Freud donde "el objeto es, en su función esencial, algo que se escapa en el plano de nuestra aprehensión."

También en el mismo "Se precisa que el objeto debe situarse en el exterior, y, por otra parte la satisfacción de la tendencia sólo consigue realizarse en la medida en que alcanza algo que se debe considerar en el interior del cuerpo, donde encuentra su satisfacción."

"A este exterior, lugar del objeto, anterior a toda interiorización, pertenece la noción de causa".

Utiliza el fetiche como ejemplo donde "se devela la dimensión del objeto como causa del deseo. ¿Qué es lo que se desea? No es el zapatito , ni el seno, ni ninguna otra cosa en la que encarnen ustedes el fetiche. El fetiche causa el deseo. El deseo, por su parte, va a agarrarse de donde peude." No es necesario que sea ella quien lleve el zapatito, el zapatito puede estar en cualquier lado. "Para el fetichista es preciso que el fetiche esté ahí. El fetiche es la condición en la que se sostiene su deseo."

"Es ahí, donde, en el plano del inconsciente, se sitúa a. "

En el deseo sádico, no es el sufrimiento del otro lo que se busca sino como su angustia. ( Lo indica con 0 -cero- )

En el cumplimiento de su acto, lo que el agente del deseo sádico no sabe es que lo qeu busca, y lo que busca es hacerse aparecer a sí mismo, como puro objeto, fetiche negro. A eso se resume, en último término, la manifestación del deseo sádico, en tanto que aquel que es su agente se dirige a una realización.

Muy distinta es la posición del masoquista, para quien esta encarnación de sí mismo como objeto es el fin declarado. En suma, lo que busca es su identificación con el objeto común, el objeto de intercambio. Sigue siéndole imposible captarse como aquello que es, entanto que, como todos, es un a.

En ambos casos la identificación sólo aparece en una escena, pero incluso en esta escena, el sádico no se ve, sólo ve resto.

Reconocerse como objeto de deseo, en el sentido que yo lo articulo, es siempre masoquista.

El superyó participa de la función de este objeto en cuanto causa.

Dice que uno de sus alumnos dos lecciones atrás se sorprendió por su afirmación: "Deseo y ley son lo mismo" en el sentido de que su objeto les es común. El mito de Edipo no significa más que eso -en el origen, el deseo como deseo del padre y la ley son una sola y misma cosa. Es en tanto que prohíbe que impone deseo.

Cuando el deseo y la ley se encuentran juntos, lo que el masoquista pretende hacer manifiesto es que el deseo del Otro hace la ley. El propio masoquista aparece en la función que yo llamaría de deyecto. Es nuestro objeto a, pero bajo la apariencia de lo deyectado, echado a los perros, a la basura, al desecho común, a falta de poder ponerlo en alguna otra parte.

El efecto central de esta identidad que conjuga el deseo del padre con la ley es el complejo de castración.

"Así, les hable del objeto como causa del deseo, les he dicho que reconocerse como el objeto del propio deseo es siempre masoquista, les he indicado a este respecto lo que se perfilaba como cierta incidencia del superyó..."

llegamos al tercer punto que concierne a las posibilidades estructurales de la manifestación del objeto a como falta.

Este objeto a es la roca de la que habla Freud, la reserva última irreductible de la libido.

El objeto está en efecto vinculado a suf alta necesaria allí donde el sujeto se constituye en el lugar del Otro, es decir, tan lejos como sea posible, más allá incluso de lo que puede aparecer un en el retorno de lo reprimido. La Urverdrängung, lo irreductible de lo incógnito, ahí es donde se estructura y se sitúa lo que, en nuestro análisis de la transferencia, produje ante ustedes con el término ágalma.

Este lugar, circunscrito por algo que se materializa en la imagen, un borde, una abertura, una hiancia, donde la constitución de la imagen especular muestra su límite- ahí está el lugar predilecto de la angustia ( <> ) .

"la transferencia no es simplemente lo que reproduce y repite una situación... siempre hay otra coordenada, un amor presente en lo real. No podemos comprender nada de la transferencia si no sabemos que es también la consecuencia de este amor, de este amor presente..."

"En función de este amor, digamos, real, se instituye lo que es la cuestión central de la transferencia, la que se plantea el sujeto a propósito del ágalma, a saber, lo que le falta, pues es con esta falta lo que ama. ... el amor es dar lo que no se tiene. Es incluso el principio del complejo de castración. Para tener el falo, para poder usarlo, es preciso, precisamente , no serlo."

Habla del caso de la joven homosexual: "El salto se produce en el momento mismo en que se cumple, en lo absoluto de un sujeto que sólo nosotros, analista, podemos concebir, la conjunción del deseo y la ley."

Distingue entre el acting out y el pasaje al acto. Dos condiciones para el pasaje al acto: la primera es la identificación absoluta del sujeto al a al que se reduce. La segunda es la confrontación entre deseo y ley. "Aquí se trata de la confrontación del dseeo del padre, en base al cual se construye toda su conducta, con la ley que se prsentifica en la mirada del padre. Esto es lo que la hace sentirse definitivamente identificada con a y , al mismo tiempo, rechazada, expulsada, fuera de la escena. Y esto sólo puede realizarlo el dejarse caer.

En el caso del duelo: Llevamos el luto y experimentamos sus efectos de devaluación en la medida en que el objeto por el que hacemos duelo era, sin nosotros saberlo, el que se había convertido en soporte de nuestra castración. Cuando ésta nos retorna, nos vemos como lo que somos, en la medida en que nos vemos esencialmente devueltos a esa posición de castración.

Habla de la hipnosis: "La única cosa que no se ve en la hipnosis es precisamente el propio tapón o la mirada del hipnotizador, a saber, la causa de la hipnosis. La causa de la hipnosis no se revela en las consecuencias de la hipnosis.

En el caso de la joven homosexual, de lo que se trata es de cierta promoción del falo, en cuanto tal, al lugar de a. Es precisamente esto lo que debe esclarecernos en lo referente al desenlace de la cura.

Bueh, termina por decir que Freud deja el caso de la joven homosexual porque siente que no va a llegar a nada. Parece que Lacan hace una similitud entre este hecho y el hecho de que la "novia" (lacan le dice amiga, no sé porqué) de la homosexual decide dejarla. O eso parece.

En fin, odie leer este texto.



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