Freud en Inhibición, Síntoma y Angustia, habla en el capítulo III, en primer lugar de la conformación del yo como el sector organizado del ello.
Algunas citas para resumir:
Capítulo III
"Si el acto de la represión nos ha mostrado fortaleza del yo, al mismo tiempo atestigua su impotencia y el carácter no influible de la moción puslional singular del ello. En efecto, el proceso que por obra de la represión ha devenido síntoma afirma ahora su existencia fuera de la organización yoíca y con independencia de ella. Y no sólo él: también todos sus retoños gozan del mismo privilegio, se diría que de 'extraterritorialidad'; cada vez que se encuentren por vía asociativa con sectores de la organización yoica cabe la posibilidad de que los atraigan y, con esta ganancia, se extiendan a expensas del yo."
"La lucha defensiva contra la moción pulsional desagradable se termina a veces mediante la formación de síntoma; hasta donde podemos verlo, es lo que ocurre sobre todo en la conversión histérica. Pero por regla general la trayectoria es otra: al primer acto de la represión le sigue un epílogo escénico prolongado, o que no se termina nunca; la lucha contra la moción pulsional encuentra su continuación en la lucha contra el síntoma.
Esta lucha defensiva secundaria nos muestra los dos rostros de expresión contradictoria. El yo es constreñido por su naturaleza a emprender algo que tenemos que apreciar como intento de restablecimiento o de reconciliación."
"En ulterior trayectoria, el yo se comporta como si se guiara por esta consideración: el síntoma ya está ahí y no puede ser eliminado; ahora se impone avenirse a esta situación y sacarle la máxima ventaja posible. Sobreviene una adaptación al fragmenmto del mundo interio que es ajeno al yo y está representado por el síntoma, adaptación como la que el yo suele llevar a cabo normalmente respecto del mundo exterior objetivo."
"Otras configuraciones de síntoma, las de la neurosis obsesiva y la paranoia, cobran un elevado valor para el yo; mas no por ofrecerle una ventaja, sino porque le deparan una satisfacción narcisista de la cual estaba privado."
"De todos los nexos mencionados resulta lo que nos es familiar como ganancia -secundaria- de la enfermedad en el caso de las neurosis (...) estas ligazones de reconciliación entre el yo y el sítnoma actúan en el bando de las resistencias. No nos resulta fácil soltarlas."
"La perturbación parte del síntoma, que sigue escenificando su papel correcto sustituto y retoño de la moción reprimida, cuya exigencia de satisfacción renueva una y otra vez, constriñendo al yo a dar en cada caso la señal de displacer y a ponerse a la defensiva."
Capítulo V
"Son numerosas las neurosis en las que no se presenta nada de angustia. La genuina histeria de conversión es de esa clase. (...) Pero las fobias se hallan en lo demás tan próximas a las histerias de conversión que me he considerado autorizado a situarlas en una misma serie con estas, bajo el título de 'histeria de angustia'."
Freud abandona el terreno de la histeria de conversión en relación a la angustia y entra en el terreno de la N.O.:
"Los síntomas de la neurosis obsesiva son en general de dos clases, y de contrapuesta tendencia. O bien son prohibiciones, medidas precautorias, penitencias, vale decir de naturaleza negativa, o por el contrario son satisfacciones sustitutivas, hartas veces con disfraz simbólico. De estos dos grupos el más antiguo es el negativo, rechazador, punitorio; pero cuando la enfermedad se prolonga, prevalecen las satisfacciones, que burlan toda defensa. Constituye un triunfo en la formación de síntoma que se logre enlazar la prohibición con la satisfacción, de suerte que el mandato o la prohibición originariamente rechazantes cobren también el significado de una satisfacción; es harto frecuente que para ello se recurra a vías de conexión muy artificiosas. En esta operación se evidencia la inclinación a la síntesis, que ya hemos reconocido al yo. En casos extremos el enfermo consigue que la mayoría de sus síntomas añadan a su significado originario el de su opuesto directo, testimonio este del poder de la ambivalencia, que, sin que sepamos nosotros la razón, desempeña un importantísimo papel en la neurosis obsesiva. En el caso más grosero, el síntoma es de dos tiempos, vale decir que a la acción que se ejecuta cierto precepto sigue inmediatamente una segunda que lo cancela o lo deshace, si bien todavía no osa ejecutar su contrario.
De este rápido panorama de los síntomas obsesivos se obtienen enseguida dos impresiones. La primera es que se asiste aquí a una lucha continuada contra lo reprimido, que se va inclinando más y más en perjuicio de las fuerzas represoras; y la segunda, que el yo y el superyó participan muy considerablemente en la formación del síntoma.
(...) La situación inicial de la neurosis obsesiva no es otra que la de la histeria, a saber, la necesaria defensa contra las exigencias libidinosas del complejo de Edipo. Y por cierto, toda neurosis obsesiva parece tener u estrato inferior de síntomas histéricos, formados muy temprano. Empero, la configuración ulterior es alterada decisivamente por un factor constitucional. La organización genital de la libido demuestra ser endeble y muy poco resistente."
Freud entonces busca la explicación metapsicológica de la regresión en una desmezcla de pulsiones "... en la segregación de los componentes eróticos que al comienzo de la fase genital se habían sumado a las investiduras destructivas de la fase sádica".
Luego diferencia la represión de la defensa, señalando a la primera como uno de los mecanismos de los que se vale esta última. Señala que el complejo de castración es el motor de la defensa y que la misma recae sobre las aspiraciones del complejo de Edipo. En la N.O. "... a la destrucción del complejo de Edipo se agrega la degradación regresiva de la libido, el superyó se vuelve particularmente severo y desamorado, el yo desarrolla elevadas formaciones reactivas de la conciencia moral, la compasión, la limpieza (...) se proscribe la tentación a continuar con el onanismo ..."
"Podemos admitir como un nuevo mecanismo de defensa, junto a la regresión y a la represión, las formaciones reactivas que se producen dentro del yo del neurótico obsesivo y que discernimos como exageraciones de la formación normal del carácter. Parecen faltar en la histeria, o ser en ella mucho más débiles."
Freud señala que el proceso defensivo en la histeria parecería limitarse a la represión y, por otro lado, que en el período de latencia: "la defensa contra la tentación onanista parece ser considerada la tarea principal. Esta lucha produce una serie de síntomas (...) y presentan en general el carácter de un ceremonial."
"La pubertad introduce un corte tajante en el desarrollo de la neurosis obsesiva. La organización genital, interrumpida en la infancia, se reinstala con gran fuerza. (...) el conflicto se refuerza en dos direcciones: lo que se defiende ha devenido más intolerante, y aquello de lo cual se defiende, más insoportable; y ambas cosas por influjo de un factor: la regresión libidinal."
"El superyó se comporta como si no se hubiera producido represión alguna, como si la moción agresiva le fuera notoria en su verdadero texto y con pleno carácter de afecto, y se trata al yo de la manera condigna a esa premisa. El yo, que por una parte se sabe inocente, debe por la otra registrar un sentimiento de culpa y asumir una responsabilidad que no puede explicarse."
"Hay neurosis obsesivas sin ninguna conciencia de culpa, el yo se ahorra percibirla mediante una nueva serie de síntomas, acciones de penitencia, limitaciones de autopunición. Ahora bien, tales síntomas significan al mismo tiempo satisfacciones de mociones pulsionales, masoquistas, que también recibieron un refuerzo desde la regresión."
"La tendencia general de la formación de síntoma en el caso de la neurosis obsesiva consiste en procurar cada vez mayor espacio para la satisfacción sustitutiva a expensas de la denegación. Estos mismos síntomas que originariamente significaban limitaciones del yo cobran más tarde, merced a la inclinación del yo por la síntesis, el carácter de unas satisfacciones, y es innegable que esta última significación deviene poco a poco más eficaz. Así, el resultado de este proceso, es un yo extremadamente limitado que se ve obligado a buscar sus satisfacciones en los síntomas. El desplazamiento de la relación de fuerzas en favor de la satisfacción puede llevar a un temido resultado final: la parálisis de la voluntad del yo, quien, para cada decisión, se encuentra con impusiones de pareja intensidad de un lado y del otro. El conflicto hiperintensificado enter ello y superyó, que gobierna esta afección desde el comienzo mismo, puede extenderse tanto que ninguno de los desempeños del yo, que se ha vuelto incapaz para la mediación, se sutraiga de ser englobado en él."
Muy buena tu idea!
ResponderEliminarHace unos días compré aproximadamente la mitad del material para el examen. Tuve la sensación de que uno esta solo en este desafío...por no llamarlo "misión imposible", (queriendo dejar mi negativismo de lado), pero no, la verdad es que estamos todos en la misma: desorbitados ante la cantidad de material y con mucho calor.
Hay que ponerle pilas!!
Ahora que lo pienso, este blog puede ser bastante terapéutico, por lo que no descartaría que siga escribiendo aquí, si no te molesta!
Animos!! y sigamos en la lucha!
Hola Jésica!
ResponderEliminarYo todavía no tengo ni un tercio del material, y ya estoy bastante preocupado! Sí, es bastante misión imposible, pero como dijiste, a ponerle ganas...
El calor es verdad que jode! Posta, no es un factor menor! (Al menos yo que no tengo aire acondicionado lo sufro!).
Venite al blog cuando quieras y sugerí lo que te parezca o criticá, opiná, etc.
Gracias y fuerza para vos también.